Llegar al Sahara atravesando Marruecos (1a Parte)

Me gusta referirme a ciertas travesías como que son realizadas al otro lado del mundo. Mi intención no es establecer en esos casos una cuestión geográfica sino esencialmente cultural. Es llegar a individuos poseedores de un sustrato genético y ambiental particular que los llevan a tener costumbres, creencias y lógicas de pensamiento distintas, a veces sorprendentes, expresando un comportamiento que les es propio. Bajo esta mirada no interesa que hablemos de un país al que se llega cruzando el charco desde España o que esta a un par de horas de cualquier aeropuerto de Europa.

Marruecos pertenece sin dudas al otro lado de mi mundo. Mi objetivo es el Sahara.

La travesía comienza en Marrakech a 466 mts de altura, al pie de los Atlas. Es una de las 4 ciudades imperiales, la que hoy representa al turismo. El visitante puede elegir entre meterse en un costado de la ciudad con pinceladas del mundo globalizado, regalo de los franceses, o adentrarse en uno de los mercados tradicionales mas grandes del país. Es justamente en esta gran Medina, la ciudad vieja, donde se respiran los mil años de historia de ésta que supo ser capital del mundo islámico.
Para moverse en cualquier sentido estarán las grandes avenidas de nombres monárquicos jalonadas por magnificas fincas de escasa estatura. La mezquita de Kutubia se eleva distinta de las de Turquia, por el minarete cuadrado que fue el modelo para la Giralda de Sevilla y el Jardín de la Menara es un pulmón verde para la ciudad donde bajo los olivos se preparan mesas para el encuentro de los enamorados. En espacios libres se congregan cientos de jóvenes a correr detrás de una pelota.

Antes de entrar en la ciudad vieja se podrán visitar las tumbas Saadíes, guardadas bajo secreto en tiempo de ocupación francesa, el protectorado como se conoce, en la que yacen los restos de los sultanes.

Pero al llegar al gran mercado la geografía cambia bruscamente, las calles se angostan, el aire se enrarece con los olores que emanan hombres, bestias, carnes y especias ofrecidas para el consumo y se toma contacto con el lugareño en su versión mas honesta. Cada puerta es un espacio donde se intercambian bienes y donde todo valor se negocia.

Saliendo del Mercado, en el antiguo barrio judío, se puede visitar el Palacio de la Bahía que dio aposentos al visir, sus esposas, y decenas de concubinas. Mosaicos, maderas talladas y hermosos patios.

Al salir se buscará el camino para comer en el Dar Essalam, y hacer uso de la imaginación para ver el set de filmación del ¨Hombre que sabía demasiado¨ película que dirigió Hitchcock en su segunda versión, la protagonizada en 1956 por James Stewart y Doris Day. Para la digestión se recomienda una caminata final por la gran Plaza Yemaa el Fna.

Tomando ruta hacia el norte, hacia la costa Atlantica, transitaremos por una autopista adornada por campos verdes, promontorios rocosos, pastores y agricultores por doquier. El paisaje es una sorpresa más, por el encuentro con tierras fértiles.

Al llegar a Casablanca, la ciudad mas grande con casi 7 millones de habitantes, no puede dejar de pensarse en Humphrey Bogart, pero en realidad la cita obligada es la Mezquita Hassan II que por su magnitud puede albergar a 90 mil personas. Nuevamente un gran minarete rectangular en el marco de un edificio majestuoso. Obra del arquitecto francés Michel Pinseau, contó con el aporte de mas de 10 mil artesanos marroquíes. Luego, al terminar la recorrida, es recomendable una pasada cholula al lugar que nunca existió, el Café de Rick, para recordar aquella frase final de ¨…esto puede ser el comienzo de una gran amistad¨.

La siguíente posta siguiendo la costa hacia el norte es Rabat, segunda ciudad imperial y capital política de Marruecos. Allí el objetivo es conocer la Kasbah  (parte antigua de la ciudad) de Oudaya en su vistoso colorido marino,el mausoleo de Mohamed V, abuelo del actual rey y padre de la independencia marroquí y la Torre de Hassan, emblema de la ciudad. De pasada espiaremos el Palacio Real.

Para completar esta extensa e intensa primera etapa llegaremos al atardecer a Meknes, ciudad imperial caracterizada por la agricultura, al pie del Atlas Medio. La puerta del Bab Mansour es la mas grande de Marruecos y la plaza que se encuentra frente a ella muestra al pueblo marroquí en el genuino disfrute de su tiempo de ocio en una especie de enorme circo, con encantadores de serpientes, esbeltos corceles, cantantes populares y en cada rostro un personaje. Cuando nos despidamos de la ciudad iniciaremos el camino a la ultima de las ciudades imperiales y quizás la mas significativa como centro cultural, Fez. Luego…nos espera el Sahara.

lopezsanti

Medico cardiólogo Apasionado de la fotografía, la musica y las letras

2 comments

  • Hola Ricardo, sin dudas están gozando de lugares únicos por todo lo que dices: Hábitos, culturas, olores, códigos y, en ese marco, múltiples paisajes y monumentales construcciones, todo lo cual es el foco que ilumina el alma y el bagaje cultural y cognitivo de quienes observan, miran, transitan, y de alguna manera se contactan con el “otro”.
    Tales lugares no los conozco, de manera que tu experiencia a manera de guia preliminar la valoro y aprecio infinitamente, los comentarios, fotos, rutas, etc.
    Te escribo desde St Maartin, isla caribeña, cuya mitad septentrional es colonia francesa y la mitad inferior es nerlandesa. Ayer conocí Anguila, isla plenamente británica. Hace unos dias hicimos vía ferry, Barth, colonia exclusivamente francesa. Bello, recontra y mil veces bello todo lo conocido.
    Lindo sería en algún momento juntarnos (no faltará la oportunidad), para contarnos experiencias, sentires, y anecdotas de viajes.
    Te dejo un abrazo y gracias por el muy bien logrado guia virtual que tengo de la ruta previa al Sáhara. Todo este tipo de intercambio no tiene precio!!!

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    • Ramón en la vida se debe ser agradecido por poder disfrutar y por poder compartir. Estoy convencido que esa intensidad para vivir hace que viajar se transforme en una experiencia de vida de valor enorme.
      Ese conocer al otro, distinto, nos abre la cabeza a ser inclusivos, porque no hay humanidad si no estamos todos.
      Abrazo

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