Purmamarca a Humahuaca, caminos del desierto

Atardeceres que embrujan en la quietud de las quebradas, propiedad cultural de los pueblos kollas, mestizaje que mantiene vivo el respeto por la Pachamama. En las calles se busca excusa para que suenen quenas, charangos y erkes, encendiendo caras oscuras bajo el ala de los sombreros y convirtiendo a la danza en un juego, que revive el espíritu de los ancestros.

Caminos  del desierto, con los colores rojizos en el suelo y los azules allá arriba, donde las nubes dibujan formas a su antojo. Perros tranquilos, como sus amos, echados en las calles al resguardo de la sombra, contemplan la vida que pasa, sin apuro, sin destino.

En la noche se dan cita en una pérgola con bombitas de luz como guirnaldas, e invitan rondas de locro y aguardiente. Mientras, en un banco de plaza duerme sentado alguno, que empezó a chayar desde temprano.

La noche quiere dormir cuidada por la luna, hasta que el amanecer le haga sacar brillo a los mil colores de  los cerros.

lopezsanti

Medico cardiólogo Apasionado de la fotografía, la musica y las letras

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