El Vietnam que yo vi (Fotos)

Un par de generaciones nos vimos envueltas, casi sin proponernos, en un torrente tumultuoso y anárquico de conflictos ideológicos que mostraban caras opuestas de una misma moneda, como el yin y el yang. Mirando hacia atrás, aparecen como encastres que hacían que una pieza no hubiera podido estar sin su oponente. La bota pesada de los poderosos, el surgimiento del mito llamado Ché, la contracultura hippie, The wall, John Lennon y la minifalda. El amor, la paz y la marihuana. La Biblia Latinoamericana y Camilo Torres.

En esos años Vietnam resultaba un acertijo indescifrable. Occidente consumía a desgano una historia oficial que vendía el Imperio y la ahogaba en LSD. Como manifestación contradictoria desde ese corazón conquistador, o quizás como anticuerpos en un organismo enfermo, brotaban Woodstock, Joan Baez, el mayo francés, el Free Speech Movement en Bekeley, con Mario Savio.

Con la carga de ese legado confuso de la juventud y la necesidad que impone la presente madurez para ordenar los pensamientos, me dejé llevar casi cincuenta años después en el corazón de un pueblo, tratando de capturar imágenes para contar una historia. Bajando de norte a sur, desde Hanoi hasta la antigua Saigon, nueva Ho Chi Minh, pinceladas de un Vietnam que sin importar el duro rigor de su historia muestra en su gente la impronta genética de la capacidad de sobrevivir. Con vestigios de aquellos tres millones de muertos y el gas naranja, hay una comunidad gigante que se mueve con un ritmo frenético sobre dos ruedas en las ciudades, bajo los Nón Lá (sombrero cónico) en los arrozales o con las redes de pesca en la bahía de Halong. Como hormigas laboriosas hacen de cada día un culto a sus costumbres ancestrales, como no queriendo ponerse al tanto que un nuevo dios, la tecnología, se ha adueñado de nuestros altares.

A lo largo del recorrido se palpan los años de lucha contra chinos, mongoles, franceses y americanos, lo que por momentos me hace sentir que he disfrutado de un breve reposo de este pueblo, que cuando perciba el apremio de una nueva amenaza, sacará de su sueño al Tío Ho y  reafirmará su voluntad de libertad.

Imágenes de hombres, mujeres, niños, bestias, pagodas, mausoleos y hermosos lugares. Solo faltará el sabor de las hojas de coriandro en una sopa de fideos de arroz con algunos pedacitos de carne, para hacerme sentir que estoy sentado, viendo pasar la vida, en un bolichito de Hoi An.

Quizás haya otras muchas historias, pero este es el Vietnam que yo vi.

lopezsanti

Medico cardiólogo Apasionado de la fotografía, la musica y las letras

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